Hablando de lenguaje… llegó la «Sororidad»

Sin dudas el lenguaje busca significarnos, luego las palabras que decimos permanecen y le damos nuevo significado, algunas desaparecen y otras vuelven para quedarse… nuestro lenguaje trata de definir lo que sentimos o queremos decir. En este caso podemos ver que la intención feminista quiere significar a sus pares como hermanas (sor), si bien no consanguíneas, nos dice que las mujeres deberíamos considerarnos como hermanas, y quizás la palabra sororidad, no solo traduzca encajadamente la solidaridad como símbolo de amistad, sino que pareciera contener una especie de religiosidad, una intención implícita de devoción mutua. Pero como en todas las religiones, la devoción es una decisión, si bien se puede disimular, y ser parte activa de una religión, la devoción no siempre es sincera. Pasa con el feminismo, la no aceptación de la otra mujer, por cuestiones raciales o de competencia, son también culturales, pero no comprende a una problemática feminista, sino a una naturaleza y decisión humana.

No siempre la falta de código de sororidad, es a causa de un sistema cultural y patriarcal, sino que es una cuestión humana, y el buen uso de la palabra «Sororidad» nos invita a replantearnos estas competencias entre mujeres, la necesidad de solidaridad y aceptación de nuestras hermanas, no solo como feministas, sino como hermanas de la única raza que nos identifica, «La raza humana». Pero también se ve la necesidad de una hermandad sororidazada, si bien la palabra no existe, el término nos indica una intención de apoyo y aporte de los sectores masculinos, no machistas, ni empáticos con el sistema patriarcal, que se solidarice conscientemente ante las desigualdades de género. Porque considero que solas, podemos, pero no estaríamos haciendo la diferencia, sino instaurando un Matriarcado desigual, e incoherente.

Porque mejor seria luchar con la conciencia, no con las emociones, porque seria mejor reprogramarnos culturalme, hombres y mujeres, para no olvidarnos que el patriarcado no es culpa de los hombres de hoy, sino una reproducción cultural e histórica. Podremos así seguir siendo amigos de nuestros amigos, esposas de nuestros esposos, madres de nuestros hijos varones. Solas, podemos, pero no significa que creemos un mundo para mujeres, ni que los hombres, varones sean los enemigos numero 1 de las mujeres.

Si es verdad que pasamos por demasiado, desprecio, injusticia, desigualdad, violencia, pero no podemos corresponder erróneamente, la lucha está encaminada, pero no olvidemos nunca que la lucha no es contra carne y hueso de hombres, sino contra las mentes «Creencias, valores,» sistemas legitimados por las mismas razones, normativas y jurisprudencias creadas en base a esto. Existe una necesidad muy grande de perdón y a partir de allí, de trabajo para derribar esas estructuras mentales y culturales, la idea me recuerda a una frase que dijo Jesús, un maestro para muchos, «Dios perdonalos, no saben lo que hacen» como última obra, y creo que sería para nosotras también una última gran obra, que dará principio a una nueva vida, la resurrección de entre nuestras cenizas.

Para lograr cambios estructurales a futuro, hay que empezar desde abajo, sigamos replantearnos una y mil veces nuestra educación.

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