A partir de los catorce años a las mujeres se las halaga con el título de “doncellas”. Al percibir que se las considera tan sólo calificadas para darle placer a los hombres, comienzan a adornarse y a poner todas sus esperanzas en su apariencia. Por ello, deberíamos esforzarnos por hacerles ver que las apreciamos, no por sus ornamentos, sino porque son decentes, modestas y discretas.
Hubo, y hay quienes piensan que es necesario esforzarse para que ciertas cosas cambien…
